VICTORIO M. CAMPOLO – UN GIGANTE OLVIDADO

Hay un boxeador quilmeño tan olvidado como su tamaño y ese fue/es don Victorio M. Campolo. Los Campolo integraron una familia en la que todos descollaron en lo suyo. En remiendo de ese olvido EL QUILMERO recuperará algunos de sus combates. 

 Victoria Campolo probándose un traje a todo lo alto

En 1921 llegó con su familia a Quilmes proveniente de Laboulaye, la campiña cordobesa. Quilmes le dio la bienvenida y le abrió un surco en su vida: el deporte de los puños que en la década del 20 conmovía a la opinión pública a través de la victoriosa campaña de Luis Ángel Firpo. Su físico privilegiado templado en las faenas rurales pronto lo ubicó en los primeros planos deportivos y no son muchos los que recuerdan al “gigante quilmeño” que llenó toda una época de la historia local.
 

LOS PASOS DEL GIGANTE

Vittorio María Campolo nació el 2 de junio de 1903 en el puerto de Villa San Giovianni en Reggio, Calabria. Luego de que un terremoto arrasara su pueblo natal, junto a sus padres y seis hermanos – dos ­fallecieron en el temblor -, se radicó primero en la provincia de Córdoba y luego, en 1921, ya en Quilmes, la familia instaló una carnicería en la esquina de Lavalle y Brandsen  (que aún persiste) Fue allí, entre las medias reses, que el joven Gigante se inició el arte de los puños.
Quilmes le dio la bienvenida y le abrió un surco en su vida: el deporte de los puños que en la década del 20 conmovía a la opinión pública a través de la victoriosa campaña de Luis Ángel Firpo. 
Con sus 2,07 metros de altura, y un temible alcance de brazos de 208 centímetros, enfrentó a los mejores boxeadores del mundo de mediados de la década del `20, en que fue portada de todos los diarios. Por esos años, aún el boxeo era pasión de multitudes. 
Tras un breve paso amateur, debutó como profesional noqueando el 31 de julio de 1925 a Johnny Cipriano en Buenos Aires, le siguieron cinco victorias consecutivas, hasta que el 25 de mayo de 1928, el norteamericano Monte Munn lo golpeó de tal manera que diarios argentinos, de tendencia amarillista, entre ellos el santafesino El Orden, titularon “V. Campolo va a morirse”. La alarma y el desconsuelo corrieron por todo Quilmes y la gente se aglomeraba frente a la esquina de Brandsen y Lavalle para tener la noticia de su estado al momento. Al punto que tuvo que colocarse una guardia policial para que mantuviera el orden de los más exitistas.
Había quedado con conmoción cerebral, entonces, como junto a la carnicería y vivienda de su familia pasaba el tranvía 22 que venía de la Capital Federal,  y Victorio necesitaba tranquilidad y silencio, toda la comunidad y las autoridades locales así como las de la línea tranviaria, se abroquelaron, suspendieron el transporte y cortaron la calle. 
Esa lesión, sin embargo, fue punto de inflexión en la carrera del Gigante, quien menos de un año después se embarcó hacia Estados Unidos a desafiar a los pugilistas estrellas de aquel entonces: Arthur de Kuh, Tom Heeney, Phil Scott y Primo Carnera, entre otros, siendo cabeza de cartel en lugares como el Madison Square Gardende Nueva York. Entre 1929 y 1931 realizó un total de catorce combates en suelo norteamericano y se hizo tal nombre que hasta estuvo a un paso de enfrentar al campeón mundial de peso completo, el legendario alemán Max Schmeling. 
La fama lo llevó a ser portada de la famosa revista The Ring. Estando en EEUU, su campo de entrenamiento era visitado por todos los músicos de tango que estaban de gira por el gran país del norte y esa música nacional atraía el interés del mundo. En Quilmes cuando los enfrentamientos pugilisticos se transmitían por radiofonía los vecinos se agolpaban frente a los clubes, bibliotecas o casas de familia que tenían radio, para escuchar el mach, pues aún el radiorreceptor no era un electrodoméstico al alcance de todos los bolsillos. En 1930, se coronó Campeón Argentino de Peso Pesado título que abandonó el 11 de junio de 1932 y continuó boxeando hasta diciembre de 1934. Él sucedió a Miguel Ángel Firpo y fue su sucesor José Domingo Caratoli. 
En su campaña de nueve asaltos, registró un notable record de 21 peleas ganadas (17 por nocaut), 8 perdidas (3 por nocaut) y un empate, redondeando 30 combates con un impresionante 56,67 por ciento de golpes de nocaut. Valentí­n, su hermano menor, lo siguió su camino y también hizo historia, conquistando la corona sudamericana en la misma división de peso pesado. 

Cuando Victorio regresó de su viaje a EE.UU., todos los aficionados lo esperaron en la estación. Cuenta en el diario “Enfoques”, el reportero y amigo Isaías Grosman: “Quilmes entero estaba de pie para saludas a quien tan dignamente nos representara en el exterior, en su calidad de argentino y de quilmeño. En esa ocasión, en el mismo andén, representando el Boxing Club, el Dr. Francisco Iribarren dio el discurso de bienvenida.”  

NOTICIA DE “EL PLATA“. ENERO 30 DE 1927
“El 5 de Febrero pelearán en la Capital Federal los dos pesos pe­sados que más simpatías cuentan actualmente dentro del pugilismo ar­gentino y sudamericano. El solo anuncio del encuentro ha despertado en los círculos boxeriles inusitado entusiasmo pues con este match se va a despejar una incógnita que ha dado mucho que hablar sobre cual de los dos ad­versarios es el mejor.

Campolo acompañado por dos grandes estrellas del volante de la década del ´20: Agostino y Ravera (Foto S. de la Fuente)

La actuación de Victorio Campolo es demasiado conocida. Como aficionado tuvo una brillante actuación que culminó al clasificarse Campeón Sudamericano de su ca­tegoría y el Campeonato de Bos­ton de donde fuera injustamente eliminado. Como profesional su campaña ha sido poco fecunda pues, solo ha sostenido dos peleas; en la prime­ra venció por puntos a Johnny Cifry, luego de una pelea poco lu­cida. En la 2a conquistó un brillante triunfo frente al italiano Bertazzolo que llegaba precedido de gran pres­tigio y que recientemente acaba de vencer por K. O. en el 4o round al belga Van der Ver a quien Spalla arrebató en reñida pelea el tí­tulo de Campeón Europeo. Esta pe­lea coloca a Bertazzolo entre los mejores peso pesados de Europa. Pues bien, Campolo venció al formidable Bertazzolo por K. O. en el 2º round luego de una brillante pelea.
En cuanto a Ferrara, por su ac­tuación en EE.UU., pareció a al­gunos el hombre destinado a pro­seguir la campaña espectacular del gran Campeón, Firpo; a quien se asemeja por su formidable punch; su físico poderoso y su fiereza de valiente peleador que le ha valido desde hace tiempo el mote de “Firpito”.
Hace ya rato que Ferrara no pe­lea. Ultimamente hizo una emocio­nante exhibición con P. Uzcundum la que se aproximó más a una pelea que a una exhibición.
En esta exhibición Ferrara dio la medida exacta de su punch formidable que lo señala como un hombre temible para cualquier adversa­rio y capaz de definir la pelea con un solo golpe. Pero, a esto Campolo opone su gran agilidad pues a pesar de sus 100 kilos se mueve en el ring con la facilidad de un peso pluma. Esto unido a su punch, también formidable, lo puede decir Bertaz­zolo, hacen de Campolo un boxea­dor de brillantes condiciones tal vez llamado a ser el continuador de la gloriosa campaña de Firpo. Campolo se entrena en el ring del Parque de la Cervecería, diri­gido por su manager y profesor Gustavo Lenevé y Ferrara Martí­nez, bajo la dirección de Julio Iturriaga y hábilmente secundado por su hermano Valentín que ha resultado uno de sus mejores sparrings partners. 

Son pues dos hombres de porve­nir promisor los que van a encon­trarse y la lucha entre ellos tiene necesariamente que constituir un acontecimiento sensacional para el público.”
Caricatura de Campolo relizada por Jorge L. Barton par el periódico “El Plata” (circa 1927)

REPORTAJE ULTRA RÁPIDO A VICTORIO CAMPOLO – A.B.C. DOMINGO 27 DE AGOSTO DE 1927 
— ¿Cuándo sale para Norte Améri­ca?
— El 11 o el 16 de agosto a más tardar; me acompañará el francés Lenevé y Q. Cusinatto.
— ¿Cuántas peleas realizará allá?
— Voy contratado para realizar dos peleas en el término de los 60 días de mi llegada. Si me aparece alguna otro pelearé; en caso contrario re­greso inmediatamente.
— ¿Va en buenas condiciones?
—Tanto físicas como financiera­mente, no pueden ser mejores.
— Dejemos su viaje al Norte y pa­semos a otra cosa. ¿Cuántas peleas ha realizado a la fecha?
— ¡Como profesional 4, venciendo en todas ellas. Como aficionado 11 venciendo en 10 y perdiendo en Norte América mi única pelea como boxea­dor amateur, de resultas de un mal fallo del jurado. Querían que el titulo de Cam­peón Panamericano quedara allá.
—¿Cuál fue el rival que le ofreció más resistencia?
— Spalla [1] 
— ¿Qué opina de Demsey [2]?
—Creo que volverá a ser campeón mundial. Perdió en buena forma. Subió al ring con demasiada confian­za y bajó sin el título de campeón.
— ¿Qué opina de los promotores?
— Son todos unos vulgares “cho­rros”‘. El stadium lleno de gente; las entradas vendidas; los ingresos… muy pocos. Peleamos 2 y “tragan” 200… son como una canilla mal cerrada, “están siempre chorreando”.
— ¿Qué le gustaría tener?
— 2.000.000 de pesos en el Banco.
— ¿Qué haría con tanta plata?
— Nada.
— ¿Cuál es su mayor ambición?
— Pelear con el vasco Paulino Uzcudum [3] y romperle la cabeza, porque, aunque financieramente tiene razón, deporti­vamente no tiene motivos para negarme la chance. El ha vencido a Erminio Spalla [4]  por puntos, porque era en España. Según la película que se pasó en Bue­nos Aires en 8 rounds dominó Spalla, 2 fueron parejos y los otros 2 del vasco. ¡Así llegó a conquistar el título má­ximo!
— ¿El rival más fácil de vencer?
— ¡Ferrara. Pude haberlo puesto k.o. en el primer round y no quise porque nos teníamos “bronca” y antes quería aniquilarlo a “boyos”.
— ¿Piensa casarse?
— ¡No! Las mujeres son muy pre­tensiosas y además estoy muy ocupa­do por ahora…
— ¿El ideal de mujer?
— Morocha, gordita, 1.80 de altura y piernas de acuerdo con el cuerpo.
— ¿El momento más emocionante de su carrera deportiva?
— ¡Cuando ví caer a Ferrara por primera vez.
— ¿Alguna anécdota?
— Estando en Norte América me invitaron a concurrir a una casa de fa­milia. Acepté la invitación y al llegar me presentaron a toda la familia entre los que se encontraba la hija mayor con el novio. Para poder con­versar nos valíamos de De La Cruz como intérprete. Pronto se inició un baile y la muchacha comprometida se sentó a mi lado y comenzó a abrazarme, etc. Yo desconocía las costumbres de esa tie­rra y me apresuré a retirarme por te­mor a que el novio me dijera algo. La joven se ofreció para acompañarnos hasta la estación conjunta­mente con su novio. Cuando nos despedimos y me hube ubicado en el coche me asomé para darle el último adiós y la joven me “tiraba” besos.
— Le dije al intérprete: “Dígame, amigo De La Cruz, ¿y si viene el novio y me pelea por todo esto? “¡No! — me dijo — esto aquí se acostumbra.”

— ¡Lo hubiera dicho primero, me quedo hasta mañana!
  
La familia Campolo, Victorio en el centro apoyado en el respaldo de las sillas donde están sentados sus padres, 
LA ÚLTIMA PELEA
Y su ideal de mujer llegó. Fue su esposa Ernestina A. Bentham con quien realizó su viaje de bodas a Río de Janeiro y ahí, por un insólito desafío realizó su última pelea con el portugués Santa; que también estaba recién casado y en viaje de bodas. En ese encuentro Campolo ganó por KO al final del 3º round.
PESOS PESADOS
Una de las tantas páginas que recuerdan a Victorio la dio don Claudio Buffevant en su libro “El Berazategui que viví”, publicado por la Asociación Orígenes de Berazategui en 2003, bajo el título “Pesos Pesados”, donde cuenta: “Una tarde de invierno, después de capar y marcar en el tambo de mis tíos, hoy campo de Barzola, luego de co­mer un cordero, vimos en el bañado un grandote corriendo a otro, cosa que nos llamó mucho la atención. A los pocos días me entero por un peón de los Campolo el motivo de aquella persecución. Sucedió que en la década del treinta a raíz de la famosa pelea de Firpo y Demsey, algunos mu­chachos, pesos pesados de Quilmes, entre los que estaban incluidos los Campolo, se entusiasmaron y como practicaban boxeo construyeron un cuadrilátero para practicar. Los Campolo tenían el matadero cerca de donde hoy está el campo de aviación. En las prácticas, la mejor parte la llevaba Victorio, porque era: más grande. En un momento dado se ve que se distrajo y Valentín le pegó un gancho y lo durmió. Fue así que cuando se recuperó, ¡lo corrió por el ba­ñado!
RINCONADA PAMPA

Cuando llegó el momento del “reposo del guerrero”, su espíritu inquieto siempre conectado a la “madre tierra” halló en el tradicionalismo la vocación que lo acompañaría hasta sus últimos días. Por un lado la Agrupación Cultural Tradicionalista Rinconada Pampa”, entidad que presidió durante 10 años, a partir de1947; por otro, con paciencia y amor fue armando lo que sería con el correr del tiempo, el recado más representativo de la zo­na sur del Gran Buenos Aires; en las fiestas criollas, en los desfiles de las fechas patrias concitó la atención de todos, no solamente por su valor material en plata y oro, sino también por su fina artesanía, el mensaje simbólico de la rastra que aunaba el Deporte, la Tradición y su Familia.
Victorio dejó  el ring de la vida el lunes 13 de enero de 1969, dejando una nombre imperecedero, no sólo para la historia boxística y deportiva quilmeña, sino por su hombría de bien, como dijo su amigo el Sr. Facio en su obituario: “fue un hombre con alma de niño”. Campolo y su familia conforman el imperecedero acervo cultural de la inmigración que colaboró significativamente para constituir el ser argentino. Si existiera el título póstumo de “Ciudadano Ilustre”, Victorio Campolo lo merecería.

 El jueves 13 de noviembre de 1969, el periódico “Enfoques” informaba:

 Homenaje a Victorio M. Campolo al cumplirse un año de su fallecimiento. Lo realizará la Agrupación ‘Rinconada Pampa‘ de la que fue socio fundador, gran propulsor de su obra y presidente durante varios períodos. A la iniciativa estuvieron ligados sus amigos y colaboradores: Carlos Facio, Jorge Alfonso, el Dr. Carlos E. Ocampo, Lía Mancedo de Ocampo, Emilio S Luchelli, y la señoritas Julia Alfonso y Dolores Ferrería. Recibieron adhesiones de Alejandro Arrieta y señora, Enrique Bentham y señora. Eduardo Beretti y Sra. Rodolfo Flores y Sra. Eneas Maranga y Sra, Salvador Giaconia, Arturo Salas Chaves y Sra., Francisco Pineda y Sra., Francisco Mancedo y Sra. y David M. Tolzer. El homenaje se realizará el domingo 11 de enero de 1969 en el Cementario de Ezpeleta.”





















Investigación y compilación Chalo Agnelli
FUENTES
http://www.deportesenquilmes.com.ar/Sebastián Rafanelli y Carlos Paniagua:
Revista A.B.C. 1927, “La Urraca” 1940, periódico “Norte” y “El Sol del martes 14/1/69 y 12/1/1970
VER: En este blog la nota sobre RINCONADA PAMPA.


NOTAS


[1] Erminio, italiano, el 15 de mayo de 1912 peleó con Paulino Uzcudum en el campeonato de Europa de los pesados y fue derrotado; Luís Ángel Firpo lo derrotó dos veces en 1926.

[2] Jack Dempsey o William Harrison Dempsey fue un boxeador estadounidense. Nació el 24 de junio de 1895 en Manassa, Colorado (Estados Unidos). Fue campeón mundial de los pesos pesados entre 1919 y 1926. De los 84 combates disputados a lo largo de su carrera, venció en 66 (51 por “nocaut”), perdió 6, y empató 11. Falleció el 31 de mayo de 1983. 

[3] Ver. http://es.wikipedia.org/wiki/Paulino_Uzcudun  
[4] Púgil que con posterioridad fue gran pintor y actor delcine italiano

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2 respuestas a VICTORIO M. CAMPOLO – UN GIGANTE OLVIDADO

  1. Carlos dijo:

    Hola siempre leo sus trabajos de la pagina , la verdad que no sabia de Campolo , por aqui cerca de mi Casa vive otro boxeador que anduvo bastante bien , el Santafecino radicado en Quilmes Pedro Benelli , gracias por tanta historia
    Carlos A Lopez

  2. Anonymous dijo:

    Tengo una anecdota familiar de Victorio Campolo, como todo boxeador era tosco, y sobre todo por su prominente fisico, en unos carnavales en Quilmes, mi tia, la hermana de mi abuela, Elvira Cristy que era muy bonita, y Victorio le arrastraba el ala, Victorio paso con un auto descapotable frente al palco en el que estaba mi Tia, y diciendole al pasar “Para vos Elvira” y le tira un ramo de flores, con tanta fuerza que casi le saca la cabeza, ja ja ja, (esto me lo conto mi padre y mi tia lo confirmo que fue asi) Anecdotas del Quilmes de Antaño.Alberto Moodie Imizcoz

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